Aquí estoy…

Bueno, aquí estoy, recién llegada de un par de semanitas en la playa (de lo que no me puedo quejar) al pedo como diríamos aca en mi país.

La misma pero diferente, exceptuando mi actual bronceado, ya que me estoy preparando para entrar al mercado laboral. Lo que me preocupa de esta nueva ocurriencia, además del hecho que no va a ser fácilmente asequible, es el sencillo acto de armar mi currículum vitae. Puedo suponer lo que están pensando: ¿qué tiene de preocupante eso?;  es muy fácil para mi sobre-analítica mente encontrar un problema en dicha situación. En este caso es el de ver mi corta vida resumida sobre una simple hoja de papel.

Todos los eventos académicos significativos por los que he pasado no alcanzan a llenar una página; si eso no es deprimente no se qué puede serlo. Observando mi C.V. pareciera que a mis 20 años no he logrado mucho cuando la realidad no es así. He crecido tanto emocionalmente que una página no sería sino una minúscula parte de lo que podría llegar a escribir, evidencia de ello es este blog donde se puede percibir claramente esa evolución anímica.

Es extraño pensar que esa parte tan integral de uno no se tome demasiado en cuenta a la hora de hacer un currículum siendo que somos seres sensibles, me atrevería a decir incluso que estamos más centrados en lo emocional que en lo lógico.  Sin embargo, ésa es la sociedad de hoy en día, no importa cuán “zen” seas, el premio siempre va a ir a la persona más cerebral.

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